Un monologuito interior antes de dormir
¿En qué piensas cuando estás acostado en tu cama, mirando el ombligo, en los últimos momentos antes de dormirte? Te diré un poco de lo que hago, quien pienso que soy y intentaré ser lo más honesto posible. (Por cierto, un amigo me dijo el otro día que sólo tienes que ser honesto contigo mismo y creo que tiene mucha razón, pero esto será otra entrada.)
Intentaré también decir las cosas que tienen que ver con las otras porque noventa por ciento del tiempo me pierdo diciendo cosas que no tienen ninguna relación con lo que quiero decir (creo que lo estoy haciendo ahora) y después, al darme cuenta de esto, me pongo triste y pienso "Desde ahora voy a hablar menos, en verdad, pienso dejar de hablar" pero esto no dura mucho tiempo porque, como sufro de un interminable caso de diarrea de la boca, de pronto me encuentro diciendo más gilipolleces.
Antes de dormirme, rezo. Recientemente, rezo la Oración de la Serenidad: "Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia". Después, pido que Dios les bendiga a mis padres, a mi abuela, a mis hermanos y a mis sobrinos y también que los que se han ido, mis abuelos y mi abuela, me ayuden. Honestamente, eso para mí, cuando lo pongo en práctica, funciona. Esta oración de la serenidad es mi mantra.
(Si querías, podrías pensar, ah, estos estadounidenses con su super religiosidad que la llevan como una bandera para que todo el mundo la vea, pero, por favor, mírame como una persona y no como un estereotipo de mi país. No estoy hablando realmente de la religión sino de mi fe, que para mí, puede ser relacionada con la religión, pero no es lo mismo. ¿Tengo fe? En parte, sí, pero veinticuatro horas al día sin dudar, honestamente… vamos, estoy en ello. Mi fe, para mí, es más una necesidad; si no, estoy desesperado, es la única cosa que me puede liberar de mis angustias, preocupaciones, resentimientos, remordimientos, etc., etc., etc. Más, es una cosa que quiero llegar a tener. Ah, a propósito, aquí, por ejemplo, estoy diciendo una cosa que a lo mejor no tiene nada que ver con la otra, porque quería hablar de los últimos momentos antes de acostarme y ahora no lo estoy haciendo, para que sepas, así soy: bienvenido a mi mundo.)
Digo la Oración de la Serenidad porque, si no, entonces, antes de dormirme, me meto en pensamientos así: me digo que no he ido a mi primera clase hoy porque me he quedado dormido y que he apagado mi despertador a las ocho y que he dormido casi hasta las once, que nos han dicho que no podemos perder más que dos clases sin perder el curso, que he fumado tal vez un medio paquete, que todavía no he dejado de fumar y tampoco he comido bien, que un hombre no puede vivir solo de café con leche y pinchos de tortilla, que mi cuarto es un desastre, ¿qué es este ruido que están haciendo los vecinos?, para ser feliz, hay que hacer ejercicios, ¿por qué no los haces?, que en vez de trabajar en mi proyecto de Neruda, he visto un episodio de Cuéntame cómo pasó que compré el otro día a unos cuarenta euros (les echo de menos a mi familia y a mis hermanas mucho y este programa, aunque sea de España durante los últimos momentos de la dictadura me recuerda cómo es estar entre mis hermanos, ¡AH!, ahora me encuentro de nuevo hablando de cosas que no tienen nada de ver con las otras), que por qué había gastado este dinero, ¡ah!, encima, compré la primera temporada de Aída (el Corte Inglés debe estar muy feliz conmigo) y después tuve que comprar la canción de Bebe en i tunes que es de este programa, que ya son las dos de la mañana y todavía no me he dormido y sigo dando vueltas así, por qué soy así, qué es lo que me pasa, que, por qué, no se qué, que, que…
Así puedo ser. Tengo un constante diálogo interior que te cagas. Bienvenido al laberinto de mi cerebro: ojo, piso mojado, curvas peligrosas, cuidado.
En parte, siempre llevaré este laberinto dentro. Seguro que seguiré con muchos de mis defectos. Mañana diré más gilipolleces, pero, que no me voy a callar, que pienso que, en realidad, soy buena persona, que mañana será otro día y me voy a dedicar a terminar mi trabajo de Neruda y lo voy a hacer y me gusta escribir realmente, hasta los trabajos expositivos y las investigaciones me gustan, que me encanta estar con mis profesores, que les doy muchas gracias porque sois muy majos, que estoy agradecido, que Dios les bendiga y a mi familia también, que, Dios, me concedes la serenidad para dormir y para aceptar las cosas como son y valor para cambiar las que puedo y que… me duermo.
Gabriel dijo
Carlos, en mi humilde opinión haces bien en no callar. El hombre no es un animal racional. Es un animal que habla. Como ves, a mí también me gusta divagar. Perderme en ideas.
Por cierto, haz el favor de no ir a El Corte Inglés para comprar libros o DVD. Te recomiendo la FNAC por sus precio y oferta. Un abrazo fuerte, campeón,
Gabi.
27 Abril 2006 | 04:45