'Vos orteils': tus dedos del pie
Mattey, amigo mío, tú tienes unos dedos del pie que son como las figuras en las pinturas de Pablo Picasso (como los pies de las mujeres en Deux femmes courant sur la plage) -gordos, redondos, voluminosos- los pulgares de tus pies son del tamaño de las palmas de mis manos y los dedos tan gruesos como las porras en San Ginés sin el chocolate, son de un hombre de 125 kilos que mide más de dos metros, el jugador de rugby que era 'prop', que bebía cerveza como agua y solo comía el bistec sangrante, masticándolo con su boca abierta. ¡Animal! ¡Salvaje!
Hermanita mía, Bizzy Lizzy, ¿recuerdas como te molestábamos sobre tus dedos del pie? Es que tienen una anatomía anormal, chica. Todos son largos y lisos pero los dedos corazones son mucho más largos que todos los demás. Podrías emplearlos para cortar pelo o para preparar una ensalada. Encima, cuántas veces he sufrido los pellizcos que me has pegado en mi culo robusto cuando me he sentado a tu lado en el sofá: sabes manejarlos como las pinzas de una langosta. ¡Ayuuy!
Shakira es artista y los de ella deben tener tatuajes o, a lo mejor, deben llevar anillos de plata que ella debía haber comprado en un viaje por Marruecos. Son dedos del pie muy chéveres, chéverevereveres, son bacanos para que pueda tocar la guitarra mientras que baila y canta en un césped verde.
Los de Bruce Willis, fuertes y cuadrados, como si fueran cortados de mármol o forjados de hierro, y le sirven para apagar cigarros mientras que sonríe irónicamente porque nada le afecta.
Y aahhhrrrr… los de Penélope Cruz... tienen que ser super sexis, sumamente femeninos y metrosexuales, para que pueda pintarse las uñas y llevar estos tacones puntiagudos, y sus dedos del pie deben saber a jamón, jamón, pero si tuvieran un pequeñito defectito o no fueran voluptuosos, los podría arreglar con cirugía plástica. Si bien tiene dedos del pie falsos, no importa, la profundidad de sus enormes ojos oscuros basta. Si Penélope lo quisiera, yo sería su Ulises.
No te enfades conmigo Penélope porque los míos son feos, cortos y peludos con una piel dura, como si fueran de cuero, como los pies de los 'Hobbits' en El Señor de los anillos. Tienen hongos, que cogí en el vestuario cuando jugaba fútbol americano en el colegio hace casi diez años. Las uñas son algo amarillentas y los 'pinkys', los meñiques, se parecen a las cabezas de las tortugas. Mis dedos del pie están torcidos de tanto jugar fútbol en la playa y de correr descalzo por el bosque y por la arena en el verano. Son primitivos. Son de un neandertal.
Desnudádoslos. Quitados vuestros zapatos y vuestros calcetines. No os desmayéis. Examínadlos. Libradlos para que puedan respirar. Sumérgedlos en uvas para hacer el sagrado vino. Pongados chanclas o sandalias como los pastores, como San Francisco de Asís. ¡Juntos, haremos una revolución! ¡'LIBERTÉ, EGALITÉ, FRATERNITÉ'!
Dime cómo son tus dedos del pie y te diré quién eres.
Mercedes dijo
Genial ese descenso a una parte tan baja del cuerpo a la que prestamos normalmente tan poca atención. Solo nos solemos quejar de ellos, que si me duele un dedo, que si la uña está así o asá, que si estos zapatos me los están estropeando esos horribles dedos... Les voy a prestar más atención y más afecto a partir de ahora, ¿qué haría yo sin mis deditos de los pies?
23 Marzo 2006 | 06:50 PM