La mierda que acaba de pasar por el ventilador
Tenemos una expresión en inglés -"When the shit hits the fan…"- (en castellano, literalmente "Cuando la mierda golpea con el ventilador…") y la empleo cuando todo en mi vida vuelve ingobernable, fuera de control.
El dicho tiene sentido. No te voy a explicar cómo sería. Usa tu imaginación un poco y visualízalo. Estoy seguro de que ya lo has captado. Sería un lío y te recomiendo que nunca lances mierda cerca de un ventilador que va a toda velocidad.
Bueno, te digo esta frase tan bonita porque es así como me siento ahora. Si la semana pasada mi vida fuera un rompecabezas -digamos un gran puzle de la ciudad de Nueva York con Manhattan, el Bronx, Brooklyn, Queens, y Long Island- hecho con todos los pedacitos que componen los rascacielos, Times Square y los neoyorquinos, el sábado o el domingo debiera haber llegado un pronóstico (en este mundo mío, simbolizado por el rompecabezas de la Gran Manzana) de una gran tormenta. Todos los ciudadanos del puzle de esta ciudad ya debían haber evacuado el domingo, o por lo menos cuanto antes, porque ayer, lunes, llegó la tormenta y con ella un tornado que ha destrozado este mundo, dividiéndolo en estos pequeños pedazos otra vez. Si esta comparación te perece loco, confuso e indiscernible, muy bien, bienvenido a mi mundo.
Como la buena persona que quiero ser, no debo quejarme mucho ni hablar de otras personas, pero permíteme hacerlo un poco y, ¿quién sabe?, tal vez al final de esta entrada habré puesto algunos de estos pedacitos del puzzle en orden.
PRIMERO. Llegué a la clase de pragmática el lunes sin haber leído los capítulos 14 (Subordinadas adverbiales propias) y 15 (Subordinados adverbios impropias). No me quejo de la distinguida profesora y catedrática que además es la autora del libro (oye, no estoy haciendo la pelota. ¡Estos son datos que puedes comprobar con las autoridades!), ni de la materia, que es práctical, ni del hecho que había escrito "releer el capítulo uno" en mi agenda, ni de que no sabía contestar la primera pregunta de clase, "Dime… Carlos… ¿cuál es la diferencia entre las adverbiales subordinadas propias e impropias?", ni de que mi colega, un distinguido amigo mío, que contestó la pregunta, dijo, "Bueno, las adverbiales propias son los adverbios que son subordinados propiamente", ni cualquier otra cosa que no tiene que ver con MI IRRESPONSIBLIDAD de no haber leído la materia. Lo tomo por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Acepté esto en clase y dije humildemente, "Perdón, no lo sé. No lo leí."
Pero entiéndeme cuando te digo que todavía después de la clase no me machacaba y lo tomaba con calma, dulce caaaaaalma, "Hoy no has hecho los deberes. Normalmente eres responsable. Claro que la próxima vez, tendrás que leer antes de ir a clase." De los miles de pedazos que componen el puzle, solo había perdido uno y fue más o menos fácil saber cómo arreglarlo.
Sin embargo, después de haberme acostado -responsablemente temprano a las doce- tuve una terrible pesadilla. No te voy a contar nada más aparte de que era una de estas pesadillas terroríficas y mis gritos me despertaron a las tres de la mañana. Estaba gritando, "¡CÁLLATE! ¡QUE NO! ¡QUE NO! ¡CÁLLATE DE UNA PUÑETERA VEZ!" Bueno, por lo menos estaba gritando en español, que es algo, y, sin preocuparme demasiado, me puse a jugar al ajedrez en mi portátil hasta las cuatro de la mañana cuando había recobrado la tranquilidad necesaria para dormirme.
Me desperté, con poca dificultad, con bastante tiempo para ir a mi primera clase hoy. Me di cuenta de que no tuve bastante tiempo para ducharme pero tenía la calma para decirme, "Hoy no te duchas. Mañana será otro día."
No obstante, cuando fui a poner mis libros en mi mochila, llegó el momento desencadenante del follón que iba a romper el mundo del puzle. Cogí *RESIDENCIA EN LA TIERRA* de la estantería colgada a la pared sobre mi cama donde guardo todos mis libros, discos compactos y otras cosas de igual importancia y al momento de tocar la colección de poemas de Neruda, la estantería cayó y papeles y libros y discos y fotos y tal volaron por todos los lados de mi cuarto. Sacaría una foto para pegar aquí del lío pero como se me rompió la cámara el otro día no puedo.
En el camino a la facultad pisé un montón de caca de perro.
Tuve un sueño que te cagas.
Pero ahora.. y esto es la verdad, y no lo digo porque quiero terminar ni nada, me siento tranquilo. Aparte de estos pequeños acontecimientos y algunos otros problemas por los cuales mi familia está pasando ahora, me siento bien. Tal vez ha sido que solo tuve que purgar todo esto. Sí, es verdad que la mierda ha golpeado con el ventilador PERO no me siento mal. Sabes que anoche cuando no podía dormir y estaba jugando al ajedrez pensé, por alguna razón, que si tuviera que vivir un momento de mi vida para siempre ¿cuál sería? y me imaginaba que estaba al lado de un río con mi padre, al amanecer, pescando las truchas que suben los riachuelos de mi pueblo en primavera y me sentía tranquilo. Hoy, tuve un rato mientras que escribía, fui al bar debajo de nuestro edificio y compré tabaco y en el bar estaban tocando "Sí, sí, sí, quiero mambo, mambo" de Pérez Prado y esta canción siempre me hace sonreír.
Quiero decir que en medio de mi mundo que sigue tan ingobernable como siempre, en medio del rompecabezas que ha sido completamente destruido, en medio de toda la mierda que ha echado el ventilador por mi vida… me encuentro, de vez en cuando, con flores que crecen en medio de toda la caca. Me doy cuenta de que hay momentos buenos. Intentaré aceptar las cosas. NO ME VOY A MACHACAR SOBRE NADA. No es útil. La vida no es tan mala. Mañana tal vez voy a pisar en mierda y tal vez será peor todavía, como de un caballo o un elefante pero buenos momentos vendrán y vienen. Este es uno.
Gracias por haber leído mis quejas. Probablemente has pasado por días que no han sido tan lindos también. Gracias por haber escuchado mis quejas. Sonrío ahora pensando que también estás sonriendo.
Chicristi dijo
:)
1 Marzo 2006 | 02:33 AM